
Ejercer el oficio de poeta es difícil, la poesía en los tiempos actuales está casi muerta, como expresa el poeta José Emilio Pacheco de una forma sublime “nuestra época nos dejó hablando solos”. Para escribir poesía no se necesita sólo pluma, papel y algo que decir, sino que hay que saberlo concretar en una forma metafórica, que ayude a la imaginación a revivir lo ya vivido.
Para la poesía debemos ser como el río; cristalinos, frescos, con la cualidad de calmar la sed y de llevar por nuestras aguas a cualquiera que meta un píe en nosotros. Aquel que no es sincero al escribir o que decide sentir algo sin haberlo sentido antes (exagerar), cae en el error de no poder ser universal y esto es fundamental al escribir. El poeta José Angel Buesa nos ayuda a entender lo que puede provocar la exageración “Así como el exceso de virtud hace el vicio, /el exceso de arte llega a ser artificio”.
No es fácil ser sincero al escribir, pero es fundamental, Jorge Luis Borges lo escribió alguna vez en su poema arte poética “el arte debe ser como ese espejo/ que nos revela nuestra propia cara”. Si miramos un espejo, y escribimos las cualidades que hay en él, encontraremos nuestras cualidades, de igual forma nuestros miedos, por lo tanto, el arte debe reflejar la más íntima y expresiva sensación del propio ser.
Una forma de saber si somos transparentes es revisar minuciosamente los textos, si estos evocan las sensaciones de ese momento, está comenzando a ser universal, es decir nuestras propias letras deben levantar en nosotros los mismos sentimientos que teníamos entonces, pues no sólo debemos ser nuestro crítico más certero ,sino que también nuestro mejor lector.
Una vez Dolores Castro me enseñó que “en la poesía es mucho más importante el corazón que la técnica”, esto se puede entender así, la técnica la podemos aprender, se puede conseguir, por así decirlo, pero el corazón –materia prima de la poesía- es imposible de conseguir, nadie decide tener un buen corazón o un mal corazón y esto al momento de hacer poesía es fundamental, porque el corazón ayuda a percibir y a canalizar el exterior.
Ahora bien, sabiendo que debemos ser cristalinos al escribir, también consideremos los parámetros técnicos en la poesía, Salvador Novo nos ayuda a entenderlo con su poema titulado La poesía “Yo puedo hacer versos perfectos,/medirlos y evitar sus asonancias,/poemas que conmuevan a quien los lea/y que les hagan exclamar: "¡Que niño tan inteligente!"/Yo les diré entonces/ que los he escrito desde que tenía once años: /No he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido/de todos los poetas.” En otras palabras para escribir debemos leer, conocer, evitar decir lo que ya está dicho, ser frescos.
El uso de las reglas para escribir poesía, ayuda enormemente a cualquiera que pretenda escribir. Muchos pueden argumentar que la métrica es cosa del pasado, que no servirá de nada regresar a las viejas modas, pero si nos enfocamos solamente a ver la fruta del árbol y olvidamos las raíces, no aprenderemos a sembrar y mucho menos cosechar; de este modo la métrica ayuda a ser esencial en la poesía, a no adjetivar de más, ni de menos, sino a ser precisos y prácticos.
A mi punto de vista, la métrica y los parámetros añejos auxilian al ritmo y a la estructura fundamental en un poema, es como caminar con polainas, esto nos ayudará a fortalecer los músculos o en este caso en particular, el intelecto, a enriquecer el vocabulario; es un entrenamiento diario que puede resu
ltar tedioso o cansado, pero al momento de soltar el peso extra que tenemos en los píes, podemos sentir que estamos volando, el verso libre se facilita muchísimo porque podemos correr sin peso y la esencialidad de las cosas está inmersa.
Bueno después de ver la importancia del corazón y la estructura en la poesía, hablaremos de otro tema fundamental; la persistencia. Para escribir hay que mantener la mente lo más relajada posible, permanecer tranquilos. Hacer de esto un trabajo diario o casi diario por lo difícil que sea, lo cual nos ayudará no sólo a ser originales, sino creativos.
Otro de los factores es leer mucho más de lo que escribes, como decía el periodista Riszard Kapuscinski “por cada página escrita cien leídas”. En otras palabras el arte de escribir es una flor, que sólo se puede alimentar con muchas letras, las palabras deben ser cálidas o expresivas, esto ayudará a una buena imaginación y para la poesía ésta es fundamental.
Escribir es un arte que no se puede enseñar, que sólo se pueden dar pistas para aprenderlo, nadie te puede decir la forma en la que vas a escribir poesía, cuento, ensayo o novela, hay un poema Baudelio Camarillo que nos ayuda a entender lo que intento explicar “No des el agua a los sedientos./En la tierra que habitas/ cada una de las rocas esconde un manantial; sólo has de decirles/ de qué manera han de golpear su frente/ contra ellas.
Para la poesía debemos ser como el río; cristalinos, frescos, con la cualidad de calmar la sed y de llevar por nuestras aguas a cualquiera que meta un píe en nosotros. Aquel que no es sincero al escribir o que decide sentir algo sin haberlo sentido antes (exagerar), cae en el error de no poder ser universal y esto es fundamental al escribir. El poeta José Angel Buesa nos ayuda a entender lo que puede provocar la exageración “Así como el exceso de virtud hace el vicio, /el exceso de arte llega a ser artificio”.
No es fácil ser sincero al escribir, pero es fundamental, Jorge Luis Borges lo escribió alguna vez en su poema arte poética “el arte debe ser como ese espejo/ que nos revela nuestra propia cara”. Si miramos un espejo, y escribimos las cualidades que hay en él, encontraremos nuestras cualidades, de igual forma nuestros miedos, por lo tanto, el arte debe reflejar la más íntima y expresiva sensación del propio ser.
Una forma de saber si somos transparentes es revisar minuciosamente los textos, si estos evocan las sensaciones de ese momento, está comenzando a ser universal, es decir nuestras propias letras deben levantar en nosotros los mismos sentimientos que teníamos entonces, pues no sólo debemos ser nuestro crítico más certero ,sino que también nuestro mejor lector.

Una vez Dolores Castro me enseñó que “en la poesía es mucho más importante el corazón que la técnica”, esto se puede entender así, la técnica la podemos aprender, se puede conseguir, por así decirlo, pero el corazón –materia prima de la poesía- es imposible de conseguir, nadie decide tener un buen corazón o un mal corazón y esto al momento de hacer poesía es fundamental, porque el corazón ayuda a percibir y a canalizar el exterior.
Ahora bien, sabiendo que debemos ser cristalinos al escribir, también consideremos los parámetros técnicos en la poesía, Salvador Novo nos ayuda a entenderlo con su poema titulado La poesía “Yo puedo hacer versos perfectos,/medirlos y evitar sus asonancias,/poemas que conmuevan a quien los lea/y que les hagan exclamar: "¡Que niño tan inteligente!"/Yo les diré entonces/ que los he escrito desde que tenía once años: /No he de decirles nunca
que no he hecho sino darles la clase que he aprendido/de todos los poetas.” En otras palabras para escribir debemos leer, conocer, evitar decir lo que ya está dicho, ser frescos.
El uso de las reglas para escribir poesía, ayuda enormemente a cualquiera que pretenda escribir. Muchos pueden argumentar que la métrica es cosa del pasado, que no servirá de nada regresar a las viejas modas, pero si nos enfocamos solamente a ver la fruta del árbol y olvidamos las raíces, no aprenderemos a sembrar y mucho menos cosechar; de este modo la métrica ayuda a ser esencial en la poesía, a no adjetivar de más, ni de menos, sino a ser precisos y prácticos.
A mi punto de vista, la métrica y los parámetros añejos auxilian al ritmo y a la estructura fundamental en un poema, es como caminar con polainas, esto nos ayudará a fortalecer los músculos o en este caso en particular, el intelecto, a enriquecer el vocabulario; es un entrenamiento diario que puede resu
ltar tedioso o cansado, pero al momento de soltar el peso extra que tenemos en los píes, podemos sentir que estamos volando, el verso libre se facilita muchísimo porque podemos correr sin peso y la esencialidad de las cosas está inmersa.Bueno después de ver la importancia del corazón y la estructura en la poesía, hablaremos de otro tema fundamental; la persistencia. Para escribir hay que mantener la mente lo más relajada posible, permanecer tranquilos. Hacer de esto un trabajo diario o casi diario por lo difícil que sea, lo cual nos ayudará no sólo a ser originales, sino creativos.
Otro de los factores es leer mucho más de lo que escribes, como decía el periodista Riszard Kapuscinski “por cada página escrita cien leídas”. En otras palabras el arte de escribir es una flor, que sólo se puede alimentar con muchas letras, las palabras deben ser cálidas o expresivas, esto ayudará a una buena imaginación y para la poesía ésta es fundamental.
Escribir es un arte que no se puede enseñar, que sólo se pueden dar pistas para aprenderlo, nadie te puede decir la forma en la que vas a escribir poesía, cuento, ensayo o novela, hay un poema Baudelio Camarillo que nos ayuda a entender lo que intento explicar “No des el agua a los sedientos./En la tierra que habitas/ cada una de las rocas esconde un manantial; sólo has de decirles/ de qué manera han de golpear su frente/ contra ellas.
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