Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.

04 julio 2008

Sueños

C

Hoy me he visto al espejo y al verme, al contrario de lo que pensé hace unos meses cuando prometí cambiar, no soy digno de llamarme “ejemplo”, ni siquiera me siento bien. Mis ojos están más pequeños que hace un año, el izquierdo más que el derecho, este fenómeno sucede cuando estoy triste, pues los ojos son las ventanas de mi alma y debo decir que mi esencia plateada está escondida, temerosa de salir a enfrentar al fantasma del destino, con miedo al fracaso y la inseguridad como bandera, con un sentimiento de mediocridad entre la piel, y, aun más al fondo, una pizca de melancolía, para endulzar el pastel de los misterios de la vida, ese pedazo de mí, que alimenta a mis males, y que al crecer, en vez de ayudar, me mata, me calcina y me hace sentir un soñador soñoliento.

Todas las sensaciones nacieron con un motivo, sin importar el caso todas tienen una razón de ser, el miedo nació para superarlo, la valentía para hacer grandes cosas, el ingenio para hacer un buen uso de él, las palabras para expresarnos con facilidad, la escritura para rasgar el alma en pedacitos y demostrar, así, lo que sentimos, pero en especial, hay algo que se creó con un motivo particular, los sueños. Los sueños a mi punto de vista, nacieron para ser realizados, para alcanzarlos, para hacer feliz a los luchadores diarios, a los que no se dan por vencidos, a los que estudian, se ejercitan, lo dejan todo, a los que corren y corren más rápido, aún, cuando no tienen aliento y no paran aunque vean que el camino recorrido, apenas es la milésima parte de lo que deben hacer para conseguir su sueño. Ellos, los verdaderos soñadores, saben que cuando más lejos se ve la montaña, es más emocionante el recorrido, y que cuando la rosa tiene más espinas, es porque el perfume dorado es más fino, más hermoso y más penetrante.

Érase una vez una estrella radiante, brillaba todos los días y no dejaba de adornar el universo con una singular alegría, ese pequeño astro tenía un sueño digno de ser contado, quería ser Sol, el más grande, el más brillante y el más importante de todos.

Un día por causas del destino un cometa se acercó a la constelación de estrella y bruscamente se detuvo frente a toda la constelación, se acercó con gallardía y bravura, su imponente luz deslumbró a todos y dijo -¿Quién es el sol de este lugar?

Todos miraron atónitos semejante desplante de arrogancia y valentía, bien sabemos que Sol es el más respetado por estos lugares y que solamente se muestra para opacar a los demás, pero Cometa con un singular tono de voz y con un gesto retador dijo –Yo voy por todo el universo retando a los soles a un duelo de velocidad- Todos, una vez más hasta los asteroides más ancianos quedaron impactados ante semejante declaración, nadie sabía que Sol se pudiera tener una lucha de rapidez, ni siquiera que se pudiera mover, él nada más brillaba ahí con mayor potencia que ningún otro pero no podía moverse de su lugar. Entonces estrella preguntó -¿Y si Sol no se puede mover señor Cometa? A lo que respondió con un ingenio digno de un poeta grandioso, resultado de tantos años de vagar por el universo - de eso se trata niña, vengo a decirles que no importa que brillen para unos cuántos y cuando quieran únicamente, la vida es una carrera a la que sólo entran los que quieren, los que viven, los que van retando a los mejores, los que saben como ser felices, no a los que se quedan parados brillando para sí mismos y que no se pueden mover de su lugar, no a los que se quedan estancados brillando sin saber por qué lo hacen- Estrella quedó fascinada con semejante declaración- El universo entero para los que se atrevan a soñar que se pueden mover, y que pueden brillar en más lugares que un sol, que se atrevan a conocer nuevos mundos, nuevas historias a crear unas cuantas, dijo Cometa. Al terminar esta oración los ojitos de estrella (de por sí brillantes) brillaron más que nunca, alguien por fin entendía lo que era un sueño, ella nunca había conocido a nadie que hubiera realizado un sueño y entonces preguntó una vez más de forma curiosa, - ¿vale la pena sacrificar todo por un sueño? Cometa una vez más con el porte característico de él dijo, niña mía si es un sueño no es sacrificio y estrella comenzó a soñar.

Para mi mejor amigo. Germán Díaz

No hay comentarios: