Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.

23 agosto 2008

Para los ojos de una dama...


Ella es de ojos color miel, sus pequeñitas perlas por recurrir a metáforas comunes, tenían escondido el dorado más sublime que he visto. En los confines de sus ojos, vivía, además del dorado, un pedacito negro, dentro se escondían los demás colores, desde el rojo fuego hasta el azul cielo, desde el verde limón hasta el rosa mexicano, pero tienes que ver fijamente en las pupilas de una mujer y comprenderla, a tal grado, que el secreto de sus ojos se muestre para poder descubrir lo mágico que es entender a una mujer y lo misterioso que es verla a los ojos.

En tus ojos amiga mía se pueden observar cosas que no se ven, fantasmas y felicidades, actitudes recurrentes que no dejan esforzarnos por saber que siempre habrá algo más perfecto y que a la vez, nos hacen querer ser mejores día con día. En tus ojos veo la sensualidad de una mujer, la sensibilidad de una niña, el cariño de la amistad y el efecto psicotrópico que causa tu mirada.

Pensar en tus ojos es también es imaginarme el brillo de espejo que tienen, es un espejo de espejismo en donde me veo y te veo y al mirarnos sabemos que en tus ojos se encuentra la complejidad de una mirada y la simpleza de unas cuantas palabras que la intentan definir.

Verte a los ojos es verme a mí y observarte a ti con la sencillez y la complejidad fusionadas en la mirada que posees.

Dedicado a Tamara.

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