Aquí sentado puedo asomar la cabeza al infinito y descubrir espacios que nunca han sido visitados. La imaginación es algo que me deja pensar en miles, tal vez millones de cosas. Puedo crear en mi mente la escena de una señora que tiene sexo con el mejor amigo de su hijo y tiempo después, cuando el hombrecito de 20 años rechaza a la señora por encontrar el amor con una joven de pechos firmes y relucientes, la madre insinúa a su primogénito la posibilidad de terminar la mejor amistad de su vida. A su vez puedo pensar en un poeta tirado en el escritorio y rasgando papeles, revisando el diccionario, volviendo a pensar como no tropezar descuidadamente con el lugar común,
esperando que las esdrújulas toquen a su puerta, evocando a tantos otros poetas y lleno de rabia, celos e ira, de pronto, pasa su vecina con camisón y muslos anchos por la azotea de enfrente y en lugar de continuar rasgándose, escribe unas líneas simples y el cazador zarpa con sus versos afilados a cazar a la que probablemente después de una lectura y tres cervezas sea la conejita presa del gran poeta. Ahora me imagino a todos los que escriben en este mundo alimañoso, a todos los que nuestra calidad no nos permite aún ser nombrados, reconocidos y citados en aulas de clase y también a todos a los que semejante mérito nos viene dando igual mientras vivamos más felices que tristes, los veo claramente pensando como superar con su último cuento al famoso Cortázar, con un poema a Bécquer, con una novela a Cervantes, veo nuestra mediocridad fantasiosa y veo como nos fabricamos castillos en el aire los que aun tenemos el privilegio de llamarnos jóvenes, me veo claramente a mí, pensando en que seré el poeta del futuro, en que vendrán chicos de 20 años y me dirán maestro, voy a ser sincero quiero ser el mejor y me estoy dando cuenta que soy uno más del montón. ¡Ah qué puta imaginación la mía! me voy con mi vecina.
Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.
16 septiembre 2008
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2 comentarios:
jajajaj pues .. te diré jajaja mente cochambrosa jajajaja .. saludos
Sabes, reflexionando en lo anteriormente citado, tienes muchísima razón, eso de la rabia lo comprendo, a mí también me sucede y también comprendo tu búsqueda hacia una perfección verbal, y yo creo que los mejores escritores no son los que están publicados, ni los mejores pintores son los que están colgados en alguna pared de museo… Yo voy en contra de eso, y siento el mismo compromiso ante las palabras algunas veces; el miedo a la hoja en blanco, al pensamiento adormecido por la idea débil o el personaje hipotético que tomo vida… Me gusta mucho tu estilo, eres simple e inmaculado con tus ideas, muy pocos alcanzan esa fuerza hoy en día… Cuídate mucho, de aquí de allá, Un tal Lucas…
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