
Si pensar en ti fuese el aniquilamiento total y la muerte propia, pienso que todos en este mundo estamos destinados a eso. Estoy destinado a ti en una realidad tan fantasiosa que me deja soñar y tocar el suelo a la par. Esa onírica sensación de vivir en los recuerdos que no hemos formado no es otra cosa que la utopía de creer que alguna vez exististe. Saber que ahora vas por las aceras creando fantasías con alguien de verdad, no aumenta el grado de melancolía de mi tiempo, no aumenta mi hastío, ni mi falta de esperanza ante la llegada del amor al puerto de mis horas, sólo reafirma la tristeza que siento.
Pensarte es el delirio que mi suplicio pide a gritos para poder seguir viviendo. Yo incrédulamente sigo dándole vida.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche escribió Neruda. Por un beso, no sé yo lo que haría por un beso dijo Becquér. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte, comentó el sabio Jaime. Yo te digo que no me basta escribir los versos más tristes para decir que te amo, que no necesito un beso para saber que haría lo imposible y no creo que dejar de fumarte, de beberte o de pensarte me ayude a olvidarte.
Pensando la frase perfecta que defina mi cariño he escrito "amarte es una metáfora de tristeza". Tengo razón, eres la metáfora que el amor inventó para los ingenuos que se esconden en un cariño ficticio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario