Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.

05 septiembre 2008

Hace un año

Hace un año justamente, llovía como llueve hoy, ahora estoy más lejos de ella en cuanto a distancia y más cerca en cuanto al corazón. No la he visto, nuestros encuentros han sido pseudo epistolares, la he visto pocas veces, ella es bella, divertida, me gusta su cicatriz, su pelo, la forma en que inclina sus labios al reír. Usa lentes y sus ojos son cafés e intentando descifrar su alma una metáfora llegó a mí, verla a los ojos es como encontrar un par de diamantes detrás de una vitrina.

Los relojes de vida lamentablemente se han resignado a cruzar nuestro tiempo, han sido abatidos por un sopor enfermizo. El no verla no ha sido impedimento para que mi cariño crezca, pero sí para cruzar miradas, provocar sonrisas o tocarle las manos.

Hemos sido dos extraños durante el tiempo que dura un instante. No hay amor. Sin embargo algún día nacerá en ella, la necesidad de sonreír con un recuerdo mío y la calidez de saber que yo soy, un completo extraño que inventa fantasías y que tal vez nunca me ha conocido y nunca nos conoceremos, sin embargo hace un año, la vi y no pensé, que pudiera ser importante algún día. Sin nada más que agregar su nombre es Alejandra y la quiero.

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