Soy feliz.
Grito, me exalto, canto, bailo,
escribo, marco la tinta con mi alegría.
Entre el papel un corazón a flor de piel
y entre letras sonrisas de cuarto menguante.
Mi cuerpo celebra musicalmente,
soy el arpa que toca la felicidad,
instrumento de Dios y estoy alegre,
sigo afinado, lírico y armonioso.
Recurro a lo ambiguo de una sonrisa,
siento la astilla del recuerdo,
me desastillo. Sigo alegre y feliz.
Tengo una sonrisa, ojos nuevos, oídos sordos,
ingenuidad en descargas eléctricas,
castillos de nube, viento entre los brazos
y un reloj marcando la mejor hora del día.
Soy feliz…
Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.
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