Lo imprescindible es nunca dejar de escribir.

11 abril 2009

Soneto


Dijiste que iba a ser feliz un día
y que ser un poeta era divertido.
Hoy soy tan parecido a mi apellido,
que pinto en color gris esta alegría

y siento que no nazco todavía
pues en el mundo paso inadvertido,
y la voz que produce este quejido
se muere en esta triste melodía.

Sé bien que mi lamento es poca cosa,
y que el canto es el grito en mi tristeza
mas la vida es así de dolorosa,

es un espasmo de sombría rareza,
y aunque espere el milagro de una rosa,
mi esperanza es un niño que bosteza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un sentimiento profundo se refleja en tus letras.

Buenísimos versos!!